Cuando a principios de octubre el diario español El País desató el mini-escándalo por la denuncia de las 70 páginas que el psicoterapeuta Jorge Bucay refritó o plagió en Shimriti (Sudamericana, 2003) del libro La sabiduría recobrada, de la filósofa Mónica Cavallé (Oberón, 2002), yo acababa de llegar de España.
Durante dos semanas visité las grandes librerías de Madrid y Barcelona. Me asombró la cantidad de ejemplares de libros de Bucay que se apilaban en las mesas de novedades. Por eso, me impresionó menos ver su retrato en la portada de la revista literaria Qué leer acompañando a los gurúes new age Paulo Coelho, Deepak Chopra, Louise Hay y Walter Riso, otro psicoterapeuta argentino residente en Colombia.
Que los españoles consumieran autoayuda argentina (la de cuño local debe parecer menos glamorosa) no fue tan conmovedor como lo que vino después, cuando los mismos medios que pusieron a Bucay en la cima se convirtieron en sus sepultureros. No es que antes disculparan que fuese un comentarista de ideas remanidas. Al contrario, posiblemente eso era lo que le celebraran: los fast-thinkers son muy buscados para soltar haiku, ideas aparentemente profundas en envase chico, especialmente en la tele, donde se premia frivolidad antes que la profundidad. Lo que ahora se le cuestionaba a Bucay, convertido en usurpador de textos ajenos, era su honestidad.
Por esos días, revistas como Noticias y diarios como Clarín y Página/12 compararon largos párrafos de Cavallé y Bucay donde el plagio (y la deformación, con la ilusa intención de hacerlo menos evidente) era obvio. Emilio Fernández Cicco, redactor de Noticias, encontró otros ejemplos: Bucay también habría hallado inspiración en Gregory Bateson y Ramiro Calle, omitiendo fuentes [1].
Decir "el plagiario es suicida" es más que metafórico. Porque admitir el pecado no es parte de su praxis. Parece funcionar al revés: el plagiario que reconoce su modus operando, cree que con esa actitud se enterrará aún más.
Ni los cleptómanos roban sin conciencia de que su actitud tendrá un costo. Y, cuando se los pesca con las nalgas al viento, minimizan su acción disfrazándola de equivocación. Debe ser por eso que, en la revista que dirige, Mente Sana, Bucay escribió: "Un error absolutamente involuntario permitió que los textos de la profesora Mónica Cavallé fueran incluidos en Shimriti sin la correspondiente y merecida mención a su fuente". Por si no se leyó bien, Bucay dice "fueran incluidos", como si la responsabilidad de que un texto de otro apareciera en un libro con su firma pudiera obedecer a fuerzas ajenas a su voluntad.
Por lo tanto, contra lo que algunos señalaron a su favor, el popular gurú criollo nunca aceptó haber incurrido en plagio: dijo que había cometido un error y que ese error había sido no mencionar la fuente. "Sería una estupidez intentar semejante plagio", aclaró. Acto seguido, pretendió que la magnitud del caso alegraba a quienes "esperan verlo caer para ocupar su espacio".
Hace cuatro años, Bucay había amenazado con "cagar a trompadas" a Cicco (el mismo periodista de Noticias) "si no cumplía con los términos acordados para una entrevista" [2].
Así, el escritor copiaba al pie de la letra una serie de patrones clásicos: declararse libre de "estupidez" invocando una inteligencia que (dicho sea de paso) sus textos no avalan, presentarse como víctima de una conjura, amenazar con golpizas a un potencial crítico y patear la pelota afuera "incriminándose" por banalidades (considerarse un mero recopilador de pensamientos clásicos) para desviar la atención.
Porque si, como alegó en toda ocasión, Bucay es un "repetidor" de autores clásicos, quedaba sin explicar por qué había retocado burdamente escritos de Mónica Cavallé, que no es lo que se dice una autora "clásica" y sus frases nunca aparecen entre comillas. "Las únicas veces que entrecomilla mis textos, es decir, que me 'cita', no pone debajo mi nombre sino otros: Lao Tsé, Nisargadatta, Nietzsche o Epícteto. Todo un honor para mí, pero un disparate cultural." [3]
-Alejandro Agostinelli
Notas
- Cicco, Emilio Fernández. "El arte del acopio". En revista Noticias, Año XXII Nº 1503, Edición del 15-10-2005.
- Cicco, Emilio Fernández. "Jorge Bucay: El psiquiatra estrella. En revista Noticias, Año XXI Nº 1301, Edición del 30-11-2001.
- Friera, Silvina; "Sería mejor si admitiera su error", en Página/12 del 25-10-05. Disponible en internet: click aqui
