Entre el jueves 6 y el domingo 9 de abril estuvimos en el stand de "Cable a Tierra" de la exposición esotérica "Conexión 2006, Mente, cuerpo y espíritu", cuyos organizadores nos ofrecieron participar, y de cuya edición anterior publicáramos una reseña en esta sección (véase "Argentina: el irresistible encanto de ser feliz", Pensar Vol. 2, Nro 3, Julio / Setiembre 2005).
Ésta vez, participamos del "lado de adentro". Durante cuatro días no sólo tuvimos la posibilidad de presentar ante más de 5.000 personas la revista Pensar y el sitio Dios! (www.dios.com.ar) sino que pudimos desmentir el latiguillo según el cual el público que asiste a esta clase de encuentros es refractario a un mensaje crítico. Por el contrario, descubrimos a mucha gente receptiva a un análisis científico y crítico de lo paranormal.
Por supuesto, hubo algunos caripétreos charlatanes que se acercaron al stand con la intención de "confraternizar" porque -como todo el mundo sabe- para nadar en las aguas del todo vale ¡hay que estar bien con Dios y con el Diablo! Así, uno de estos conspicuos farsantes ofreció a un integrante de "Cable a Tierra" una buena suma de dinero para hacer de "malo" en un debate actuado, con montaje escénico incluido. La propuesta fue salvajemente directa: "Alquilamos un teatro, hacemos el show y nos llevamos dos mil dólares cada uno". En fin... de todo hay en la viña, dicen.
En "Cable a Tierra", rodeados por puestos de flores de Bach, runas, fotografías del aura por 20 pesos (unos 7 dólares) y otras delicias del mundo pseudocientífico, tuvimos ocasión de ofrecer a la venta literatura especializada en español, pudimos hablar de fraudes ufológicos con el ejemplo "en cuerpo presente" de la réplica realizada por Gerardo Bernstein de la muñecopsia de Roswell (presencia que además sirvió para que se hablara del stand en los medios, logrando que muchos vinieran a visitarnos). Nos dimos el lujo de contar con la presencia de Enrique "Kartis" Carpinetti, el genial ilusionista que nos ayudó a explicar por qué en "Cable a Tierra" presentábamos artículos de magia: el ilusionista no sólo es capaz de fingir exquisitamente los presuntos dones de los que se jactan los videntes sino que ilustra con qué facilidad nos engañan los sentidos y tiene los conocimientos que permiten desmitificar a quienes muchas veces no son más que pobres imitadores.
El domingo 9, Alejandro J. Borgo dio ante más de un centenar de personas una conferencia titulada "Fenómenos paranormales: ¿cómo se investigan?" (ver foto). Así, un público habituado a escuchar los cantos de sirena de charlatanes, crédulos y gurúes, se sorprendió escuchando a un viejo investigador de lo paranormal explicándoles por qué los fenómenos parapsicológicos pueden ser objeto de la investigación científica y por qué, hasta ahora, los resultados obtenidos desalientan la hipótesis de su existencia.
![]() Alejandro J. Borgo, Alejandro Agostinelli y Enrique "Kartis" Carpinetti en el stand de la feria esotérica. |
Para unos pocos, el público más expuesto a creencias extraordinarias sin fundamento sólo merece el desprecio, la burla o, incluso, pastillas del poderoso insecticida gamexane. Para nosotros, ese público -habitualmente el más engañado- tiene derecho a recibir información que le vedan los grandes medios de difusión y nunca están de más todos los intentos que podamos hacer para facilitársela, aumentando así su capacidad para tomar decisiones.
Antes de la exposición, decíamos: "En una feria dedicada a las disciplinas alternativas, la única cosa realmente alternativa es el espíritu crítico, la ciencia y el conocimiento basado en la evidencia. Declararse escéptico en una feria ocultista es un desafío a la compasión de los creyentes, pero, sobre todo, pondrá a prueba la paciencia de los que viven a expensas de la credulidad. Estimo que saldremos vivos". Ahora ratifico y agrego: no sólo "salimos vivos" sino que incorporamos información, experiencias y contactos nuevos que refuerzan nuestro entusiasmo por seguir en este fascinante camino donde se cruzan divulgación científica y sucesos extraordinarios. A seguir participando, entonces.
Agradecemos la colaboración de Auri, Jorgelina y Carla, quienes pacientemente nos asistieron durante los 4 días.

