Lleno hasta la bandera. Gente sentada en los pasillos, en las escaleras, escuchando desde la puerta… El debut en Bilbao del Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI) se celebró el 7 de noviembre por todo lo alto, dentro de los actos de la Semana de la Ciencia y Tecnología. El acto — una maratón de tres horas de charlas y debate titulada Misterios, la luz de la ciencia — estuvo organizado por la Universidad del País Vasco (UPV) y el periódico El Correo, además de las dos entidades citadas, y atrajo hasta el local que lo acogió a más de 150 personas ansiosas del discurso racionalista.
El éxito de la jornada radicó en gran medida en la categoría de los ponentes, calificados por algunos espectadores de primeros espadas de la ciencia y la divulgación, la mayoría de ellos profesores de la UPV. El astrofísico Agustín Sánchez Lavega, con dos portadas de la revista Nature en su haber, disertó sobre la búsqueda de extraterrestres; el biólogo Eduardo Angulo, miembro del CE, diseccionó la criptozoología; el meteorólogo Jon Sáenz examinó las témporas, un sistema popular de predicción del tiempo; y el periodista Mauricio-José Schwarz, miembro del CE, de la necesidad de aplicar el pensamiento crítico a las afirmaciones extraordinarias. En el coloquio final, se unieron a los cuatro ponentes Juan Ignacio Pérez, rector de la UPV; el bioquímico Félix Goñi, director de la Unidad de Biofísica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la UPV; y quien firma estas líneas en calidad de organizador del encuentro y moderador. El acto duró tres horas y sólo fue interrumpido por un descanso durante el cual Juan Soler, miembro del CE, protagonizó un espectáculo de doblamiento de cucharas al estilo de Uri Geller que hizo que la mayoría de los asistentes renunciara a abandonar la sala para tomarse el café que se ofrecía a la entrada.

De izquiera a derecha: Sáenz, Sánchez Lavega, Gámez, Goñi,
Pérez, Angulo y Schwarz. Foto: Marta Menéndez
Fueron muchos los mensajes que los ponentes lanzaron a una audiencia atenta desde el principio hasta el final. El rector de la UPV hizo hincapié en su preocupación por el relativismo cultural y por el riesgo que supone el pensamiento mágico para la democracia; Sánchez Lavega expuso las razones por las que parece que “la vida no es tan abundante como se creía” en el Universo; Angulo explicó con abundantes ejemplos y un envidiable humor cómo “no existen ni el Yeti, ni Nessie, ni otros monstruos”; Jon Sáenz demostró por qué uno de los métodos populares de predicción del tiempo no puede funcionar; Goñi confesó su “extrañeza porque una sociedad absolutamente dependiente de la tecnología esté experimentando un retorno al pensamiento mágico”; y Schwarz ofreció un par de Ferraris a mil euros cada uno, que, sorprendentemente, nadie se atrevió a comprar, aunque los enseñó en foto. Mientras tanto, fuera de la sala, Pedro Luis Gómez Barrondo, Luis Miguel Ortega y Gustavo Vázquez atendían la mesa con información adicional y ejemplares de Pensar que instaló el CE.
La frase más escuchada tras el acto fue: “¡Esto hay que repetirlo!”. Lo interesante es que quienes la pronunciaron más convencidos fueron responsables académicos a los que sorprendió la respuesta del público. Varios medios de comunicación escritos y audiovisuales vascos se hicieron eco del encuentro, al que el diario El Correo dedicó cinco anuncios previos, así como un reportaje a dos páginas a todo color al día siguiente. El Círculo Escéptico, el Center for Inquiry, El Correo y la Universidad del País Vasco trabajan ya en la programación conjunta de más actividades de este tipo que potencien el pensamiento crítico y conviertan Bilbao en una referencia del movimiento racionalista, proyecto al que podría incorporarse en breve una importante fundación cultural.
